Una mascota para hacer ejercicio y adelgazar

mascota para hacer ejercicio

 

Si alguien es capaz de combatir la pereza de “Elena”, ese es “Mike” un perro mestizo de tamaño mediano adoptado el pasado año y que sabe que después de la siesta toca la hora del paseo, por lo que corre a coger su correa con la boca y se la lleva a su dueña para animarle a levantarse.

“Elena”, una mujer de mediana edad, actualmente sin trabajo ha ganado un poco de peso, pero desde que ha empezado a notar los efectos de los paseos de su perro, se encuentra mejor, esta más animada, se cansa menos y ha comezado a perder algún kilo que le sobraba según manifiesta.

La Asociación Americana del Corazón consiera que hay datos sustanciales que sugieren que tener un perro como mascota se asocia a una reducción de los factores de riesgo cardiovascular y a una mayor esperanza de vida en aquellos individuos que ya padecen problemas de corazón.

Al repasar la evidencia científica existente, los especialistas americanos explican que la clave de este beneficio podría radicar en la mayor actividad que, habitualmente, realizan las personas que poseen animales domésticos como los perros.

Aunque la tenencia de un perro, en este caso, pueda asociarse a una reducción de riesgo cardiovascular futuro, bien es cierto que el objetivo principal de tener un animal no debe ser conseguir una reducción del riesgo cardiovascular, es más, es evidente que la mera tenencia de una mascota si no va acompañada de un plan regular de actividad física (como la que se obtiene paseando a un perro) carece de efecto alguno sobre la reducción del riesgo cardiovascular.

 

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