La dieta sin harinas: beneficios y consecuencias

El por qué de una dieta sin harinas

Cada vez son más las personas que deciden llevar a cabo una dieta sin harinas, o al menos probar durante un tiempo si excluyendo las harinas de la alimentación se sienten mejor. Esta decisión viene marcada porque la sociedad es cada vez más consciente de que las harinas refinadas nos aportan muchas calorías y azúcares ademas de que no son beneficiosas para nuestra salud. Es preferible, siempre consumir harinas integrales, ya que conservan todas las propiedades de los cereales, mientras que las refinadas nos aportan más calorías vacías de nutrientes. Unido esto, a que cada vez hay más personas que tienen ciertas intolerancias, o alergias, todo ello provoca que decidan apartar las harinas de su dieta para descartar que ciertos síntomas se deban al consumo de éstas.

¿Cuál es el problema? ¿Qué está fallando en nuestra alimentación para que cada vez haya más problemas derivados de ella? Pues sencillamente, la alimentación de la sociedad está fallando y cada vez más porque los alimentos se procesan cada día más; y en el caso de las harinas, la industria alimentaria ha encontrado un  mercado fácil, ya que se trata de un producto barato de primera necesidad y al que estamos muy acostumbrados y es difícil privarnos, como puede ser el pan.

El pan, un producto que cada día se vuelve más barato, menos sano, y de peor calidad pero que nos enloquece a la mayor parte de la población. La sociedad, está muy acostumbrada a consumir pan, galletas, bizcochos, dulces, pastas y masas como las de la pizza y es por ello que decidir llevar a cabo una dieta sin harinas puede convertirse en un auténtico suplicio, ya que las harinas están presentes en la mayoría de los alimentos que consumimos, a veces sin ni siquiera saberlo.

 

El temido gluten

El gluten, es uno de los factores que más animan a la gente a descartar las harinas de su dieta, motivados por problemas gastrointestinales, dermatológicos, etc.  Y es que cada vez hay más personas que tienen intolerancia al gluten o celiaquía. Y para ello, llevar a cabo una dieta libre de harinas, a veces es la solución. Podemos optar por harinas de otros cereales, como la de arroz o maíz. O por harinas de legumbres que nos aportan más proteínas y menos hidratos de carbono, por lo que nos ayudan a adelgazar. Eliminar el gluten de nuestra dieta, puede convertirse en una árdua tarea ya que deberemos acostumbrarnos a leer el etiquetado de los alimentos, ya que muchos de ellos contienen gluten sin que nos hagamos la ligera idea de que contienen harinas. Es el caso de quesos, jamón de york, patés etc. Los alimentos están muy procesados y cualquier cosa lleva harina, así que presta atención a los etiquetados.

Hemos de recalcar, que cada vez más, y por insistencia de las personas afectadas, las empresas indican en el etiquetado los posibles alérgenos de los productos; pero aún queda mucha tarea por realizar ya que a veces no indican que no contiene gluten porque resulta obvio, pero realmente no sabemos si lo contiene o no.

De igual forma, eliminar las harinas en general es una cosa, y eliminar el gluten, es otra. La verdad, que hoy en día es más fácil eliminar el gluten, ya que existen múltiples alternativas, pero eliminar las harinas en general; es algo más complejo por lo que vamos a darte ciertos consejos para llevar a cabo una dieta sin harinas y no desistir en el intento. Si eliminamos el gluten de la dieta deberemos optar por arroz, maíz, trigo sarraceno o harinas elaboradas con legumbres como lentejas, garbanzos o soja.

 

Beneficios de una dieta sin harinas

La verdad, que el consumo de cereales es indispensable en nuestra dieta para aportarle al organismo hidratos de carbono de calidad y de absorción lenta. Por ello, con la dieta sin harinas no hemos querido eliminar los cereales íntegros, para poder adaptar al cuerpo a los cambios que van a sucederse en él. Ya que, le aportaremos menor cantidad de hidratos de carbono.

Con esta dieta sin harinas podemos notar múltiples beneficios:

De entre ellos , el primer signo que percibiremos será una pérdida de peso importante. Ya que reduciremos considerablemente el número de calorías aportadas porque le aportaremos al organismo una menor cantidad de hidratos de carbono y azúcares, por lo que tendrá que recurrir a la combustión de las grasas acumuladas en el organismo. No significando esto, que sea una dieta que nos debilite, ya que sustituiremos las harinas por otros productos que nos aporten energía y nos recarguen de vitaminas y minerales. Perderás peso sin tener que comer menos cantidad, eso sí quitar las harinas no es nada fácil ya que están presentes en todo.

Por otro lado, el nivel de triglicéridos disminuirá considerablemente ya que el hígasoes el encargado de transformar en grasa la glucosa que ingerimos a partir de los hidratos de carbono, y al no consumir en exceso el organismo no generará grasa innecesaria. Además el colesterol bueno se elevará lo que te hará sentir con más energía.

Al consumir cereales enteros, íntegros, que no hayan sufrido un proceso de refinación, aportaremos más fibra al organismo con lo que facilitaremos las digestiones, eliminando las toxinas de forma correcta. Evitando problemas de estreñimiento o hinchazón.

Los niveles de glucosa no efectuarán picos, se mantendrán más estables. Además si optamos por las harinas de legumbres, éstas son ricas en proteínas, más saludables para aquéllas personas con problemas relacionados con los azúcares o diabetes ya que regulan los niveles de insulina en sangre.

La presión arterial se estabilizará, más en los casos de hipertensión ya que reduciremos poco a poco la grasa presente en las arterias y el colesterol malo.

Notarás una sensación de saciedad y se reducirá tu apetito. Además si consumes cereales integrales, éstos harán que la saciedad dure más tiempo y evitarás picar entre horas alimentos menos saludables.

 

¿Cómo puedo sustituir las harinas?

Vamos a ofrecerte diferentes trucos para sustituir las harinas por productos más saludables que te puedan producir las mismas sensaciones que si consumieras productos que contengan harinas como venías haciendo hasta ahora.

 

¿Cómo elimino el pan y las galletas?

Sobre todo, en el desayuno estamos acostumbrados a consumir pan o galletas que podremos sustituir por unas cucharadas de copos de avena o germen de trigo (sólo si no deseamos eliminar el gluten).  Si deseamos eliminar el gluten deberemos optar por cereales de arroz o productos a base de harina de lentejas o de soja, u otras legumbres, también puedes consumir trigo sarraceno.

Es una buena opción ir reduciendo la ingesta de pan y galletas progresivamente antes de hacer la dieta sin harinas, para notar una menor dependencia de este tipo de alimentos. Así como, podemos tratar de aprender a hacer pan con harinas de otros cereales, para satisfacer nuestros antojos.

 

¿Y la pasta? ¿Y los dulces?

Existen numerosas alternativas para consumir pasta de cereales integrales, pero si eliminamos las harinas totalmente, podemos hacer que nuestro menú sea parecido al que estábamos acostumbrados, “engañando” al cuerpo. Una opción interesante es hacer “pasta de verdura” con tiras de calabacín simularemos unos tallarines o spaguettis si los combinamos con una salsa de tomate y queso, como haciámos hasta ahora. Resultan deliciosos y aportan menos calorías, además nos recargan de  fibra, vitaminas y minerales.

Los dulces elaborados con harinas puedes sustituirlos por un tazón de frutas variadas con una cucharada de avena y yogur, además debemos de saber que los dulces industriales son altamente perjudiciales para la salud y no nos benefician en ningún caso, por lo que debemos tratar de sustituirlos por alimentos saludables.

Además podríamos sorprendernos de las posibilidades que nos ofrecen las harinas de legumbres para realizar bizcochos, y dulces naturales que nada tienen que ver con los industriales. Podemos aprender a hacer tostadas de otras harinas con semillas para no tener la sensación de que no comemos como antes, lo que nos haría abandonar la dieta. Así haciendo poco a poco cosas nuevas, vamos dando tiempo al organismo a una adaptación progresiva. Si quieres ver nuestro post sobre el consumo excesivo de azúcar en los alimentos.

 

¿Qué puedo comer?

Puedes comer de todo, frutas, verduras, hortalizas, carnes, pescados, huevos, quesos de todo. Tienes que vigilar los embutidos, quesos y productos que estén procesados y puedan contener harinas. Pero comer, puedes comer de todo. Apuesta por una cocina saludable, nada de fritos, ni rebozados y será todo de lo más sencillo. Las frutas y verduras de temporada deben ser las estrellas de la cocina acompañadas de proteínas de alto valor biológico como pescados y carnes magras.

 

Consecuencias de una dieta sin harinas

  • Se reducirá tu apetito ya que la harina contiene una sustancia llamada gliadina que se encarga de mandarle señales al cerebro para indicarle que tiene hambre, por ello no sacia rápido.
  • Perderás peso porque las harinas refinadas tienen grandes cantidades de azúcar.
  • El consumo de harinas integrales acelera el metabolismo.
  • Comerás de forma más saludable y si lo combinas con ejercicio físico regular  no recuperarás el peso perdido, aunque de vez en cuando ingieras algún producto elaborado con harinas refinadas.
  • Mejorarás el colesterol y el nivel de triglicéridos, lo que contribuye a un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
  • Mejorarán los niveles de glucosa en sangre, por lo que estarás más protegido ante enfermedades relacionadas con la diabetes.

No existen consecuencias negativas de eliminas las harinas refinadas de nuestra dieta, ya que los nutrientes que nos aportan los podemos encontrar en muchos alimentos presentes en nuestra alimentación, sin aportarnos los azúcares.

 

Menú diario de una dieta sin harinas

  • Desayuno: Unos copos de avena, o de arroz hinchado, con leche y un zumo de naranja.
  • Almuerzo: Una pieza de fruta o un zumo natural
  • Comida: Arroz integral con un salteado de verduras y un filete de salmón. De postre una pieza de fruta y una infusión.
  • Merienda: Un yogur natural acompañado de unas fresas o una tostada de maíz con una loncha de jamón york (sin gluten) o queso fresco.
  • Cena: Tallarines de calabacín con salsa boloñesa con queso, una pieza de fruta y una infusión.

 

Otra alternativa para empezar a comer de forma saludable, pruébala. Notarás sus efectos.

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