Este tipo de dieta se puso de moda a principios de los años noventa y se basa en dividir la ingestión de alimentos según el tipo de alimento (hidratos de carbono, proteínas...) y sus necesidades digestivas.
Principios básicos a seguir en la dieta disociada:
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La fruta se consume fuera de las comidas
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No mezclar frutas dulces con ácidas
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No combinar hidratos de carbono con ácidos o dulces
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No combinar frutas dulces con proteínas
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No combinar azúcares con grasas
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No combinar vegetales salados y amargos con frutas muy dulces
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No combinar dos féculas o legumbres (ej. lentejas con arroz, arroz y patatas)
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No consumir hidratos de carbono y proteínas.
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No combinar dos proteínas de orígenes diferentes (ej: animal y vegetal)
Estos son los principios básicos de la dieta, dicho así os preguntaréis, y ahora... ¿qué como yo? pues pronto entenderéis todas estas reglas y os vendrán a la mente miles de alternativas, si no es así, podreis seguir el menú que se ofrece más adelante.
A continuación desarrollaremos el porqué de cada principio básico.
Con respecto a no combinar los hidratos de carbono y las proteínas se basa en que el estómago necesita un PH diferente para la digestión de cada uno. Las proteínas necesitan un medio ácido en el estómago mientras que los hidratos necesitan un medio alcalino. Al ingerir proteínas el estómago genera ácidos gástricos que activan la pepsina causante de la paralización de la digestión de los hidratos de carbono por lo que se hace la digestión más lenta que produce una evacuación tardía lo que origina una reabsorción de las toxinas fecales y como consecuencia de ello, la fabricación de más grasas para poder almacenar los restos fecales. Si no hay un descanso fisiológico, el cuerpo no llega a desintoxicarse por lo que se produce hinchazón. Este principio responde por ingual a la ingesta de hidratos de carbono combinada con ácidos ya que ocurre el mismo proceso.
Con respecto a las frutas tenemos varias cuestiones que desarrollar. En primer lugar las frutas se deben ingerir fuera de las comidas, excepto la manzana que se considera neutra y se puede tomar en las comidas y de vez en cuando como postre.
En segundo lugar debemos tener en cuenta que no se deben mezclar frutas dulces con ácidas ya que las necesidades gástricas son diferentes; los zumos ácidos procuraremos tomarlos 30 minutos antes de las frutas dulces. Tomaremos mejor las frutas ácidas por las mañanas y las dulces a media tarde. En cuanto a no combinar frutas dulces con proteínas podemos decir que las frutas dulces tienen una fácil digestion y las proteínas no por los que los azúcares quedan retenidos en un medio caliente y húmedo por lo que se produce una fermentación y como consecuencia hinchazón y una digestión lenta. El yogur y el requesón son una excepción que si puede ser combinable con frutas. Combinando las grasas con las frutas dulces o hidratos ocurre el mismo procedimiento por lo que no debemos consumirlas juntas.
Tampoco se deben combinar los vegetales salados y amargos con frutas muy dulces. Por ejemplo: el ajo, la cebolla, el rábano, el apio o el perejil tienen un tiempo de digestión diferente por lo que se produce una fermentación en el duodeno. Las frutas ácidas como el kiwi, limón, pomelo y piña si se toleran con hortalizas y ensaladas siempre y cuando no lo combinemos con hidratos de carbono.
Por otro lado, no debemos combinar dos féculas diferentes (ej. patatas + arroz) ni dos proteínas de diferente orígen, es decir, no combinar hidratos con proteínas (ej. arroz + lentejas) (hidratos de carbono + proteínas de origen vegetal) esta combinación es incorrecta, así como, pan con jamón york o cualquier embutido (hidratos de carbono + proteína de origen animal).
No aliñar con vinagre ni limón cuando esté presente algún hidrato de carbono o legumbre.
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